LA
PÍLDORA DEL DÍA DESPUÉS ES UN POTENTE ABORTIVO.
Dr. Oscar Botta
La
píldora del día después
(PDD) es una forma popular de denominar a los procedimientos
hormonales que, administrados después de un acto sexual, tienen como finalidad evitar el nacimiento de un niño o una niña que de ese acto pueda derivarse, a través del potente efecto abortivo del fármaco Levonorgestrel (LNG). Estos procedimientos también son conocidos como “anticonceptivos de emergencia” (AE), cuando en realidad deberían llamarse “abortivos”.
El LNG, usado como AE o PDD, es un compuesto químico sintético derivado de la 19-nortestoterona, la cual a su vez se deriva de la hormona masculina testosterona. Este origen hace que tenga una acción dual: por un lado, es similar a la hormona femenina progesterona y, por otro lado, tiene efectos masculinizantes que antagonizan la acción de las hormonas femeninas.
El LNG tiene un efecto anovulatorio débil. Datos muy recientes indican que, administrada 2 ó 3 días antes de la ovulación, es incapaz de bloquearla1,2.
En estudios muy bien controlados, se observó que el grosor del endometrio, una variable muy importante para asegurar la implantación del embrión, disminuyó notablemente por efecto del LNG3. Otro estudio arrojó también que el LNG disminuyó marcadamente el número y el tamaño de las glándulas endometriales, mientras que el endometrio apareció alterado y con su desarrollo retrasado4.
Entre las funciones más importantes del endometrio, se encuentran la receptividad y la capacidad para permitir la implantación del embrión masculino o femenino. Esta ocurre a los 7 días de vida del embrión e involucra una serie compleja de eventos, que requieren de la interacción selectiva de proteínas de la superficie del embrión con otras proteínas complementarias, receptoras de las membranas externas de las células endometriales5. Entre estas proteínas, tienen especial importancia las integrinas, algunas de las cuales aparecen en el endometrio sólo durante la “ventana de implantación”, por lo que se consideran importantes en este proceso6. Sin embargo, el estudio citado arriba4, arrojó que el LNG disminuye las subunidades alfa 1 y alfa 4 de las integrinas endometriales. Esta última tiene severos cambios, que los autores sugieren inducirían una receptividad endometrial alterada que interfiere con una implantación exitosa.
Otra de las funciones importantes del endometrio es su capacidad de secretar hacia la cavidad uterina un líquido rico en nutrientes, que son indispensables para el desarrollo y supervivencia del embrión antes de su implantación. Otros estudios demostraron efectos drásticos sobre la actividad secretora del endometrio7.
Las alteraciones patológicas vasculares inducidas por el LNG, como hemorragias, microhemorragias, spotting , etc., sugieren que este fármaco también induce cambios funcionales en los vasos sanguínes8.
Si un procedimiento es capaz de impedir la fecundación, debe hablarse de un efecto anticonceptivo. En cambio, si su efectividad se debe a su acción posterior a la fecundación, donde ya se ha formado un nuevo ser humano, estamos ante un efecto abortivo. Para que el LNG actúe como anticonceptivo, es necesario que inhiba la ovulación o que impida el ascenso de los espermatozoides hasta el tercio externo de la trompa de Falopio. Se sabe que el LNG bloquea la ovulación, si se ingiere 3 ó más días antes de la ovulación. Pero si se ingiere en etapas posteriores, no será capaz de impedir la ovulación. Por lo tanto, el efecto es post-conceptivo, o sea, abortivo. Independientemente de cual sea el mecanismo del LNG, su efecto abortivo es indiscutible, por la particular estructura química de este fármaco, de la cual se derivan sus propiedades farmacológicas y, por otro lado, por la dosificación y el régimen que se administra.
La PDD, a ciencia cierta y sin eufemismos médicos o farmacológicos, para ser utilizado como abortivo (porque esa es la finalidad), se administra en una dosis de 0,75mg, que se repite 12 horas después, para dar un total de 1,5mg. Esta dosis es 50 veces mayor a la usada en un contraceptivo oral en base al LNG. Ello produce un efecto brusco, “un golpe”, de la concentración del LNG en la sangre, seguida por un descenso más gradual.
El LNG impide con gran eficacia el desarrollo del embrión humano (femenino o masculino), entre el momento de la fecundación y el momento de la implantación. Este efecto abortivo se produce por uno o más de los siguientes mecanismos:
-- Alteración en el transporte del embrión en las trompas o en el útero, retardando el proceso o acelerándolo, de tal modo que no sea capaz de implantarse en el momento de máxima receptividad o momento de la “ventana de implantación” del endometrio, con lo cual la anidación no ocurre.
-- Efectos sobre la receptividad del endometrio que impedirían la implantación, como la alteración de la función secretora del endometrio. Aún en dosis bastante menores a las usadas como abortivo, el LNG es capaz de inducir una intensa y prolongada alcalinización del líquido uterino (elevación del pH ), la cual revela una marcada alteración en la función secretora del endometrio, la cual, a su vez, sin duda debe acentuarse con las dosis más altas administradas para el efecto abortivo, o sea 1,5mg en vez de 0,4mg de LNG10.
También es impresionante el hallazgo del estudio citado arriba7, a saber, que el lNG hace desaparecer del líquido uterino la proteína endometrial asociada a la progesterona, PAEP, conocida como glicoledina A, PP-14, etc., que es la más abundante en este líquido uterino y se considera muy importante para la protección inmunitaria y, por lo tanto, para el desarrollo del embrión antes de su implantación. Este efecto es de tal magnitud que demuestra que el LNG tiene otros efectos aparte de los progestínicos, ya que un fármaco similar a la progesterona, de forma inusual, no puede creerse que tenga efectos tan opuestos como este.
Varios de los estudios ya citados4,7,10 coinciden en demostrar que el LNG produce intensas y prolongadas alteraciones en la función secretora del endometrio y fundamentalmente en el pH endometrial. Se ha visto que la preparación inmediata y localizada del endometrio para la implantación es efectuada por el embrión mismo, especialmente por la secreción de gonadotrofina coriónica y de alrededor de 20 factores que produce el embrión antes de implantarse11. Esta intensa actividad de síntesis y secreción de proteínas lleva a una alta demanda de energía. Ello se refleja en un marcado aumento del consumo de glucosa por parte del embrión humano antes de la implantación, que se triplica en solo tres días. Debemos considerar que el pH intracelular del embrión humano antes de implantarse es de 712. En el líquido uterino alcalinizado por el LNG, el pH puede llegar hasta 9,1 ó más. Ello es 100 veces más alcalino que el interior de las células del embrión.
El problema es que la alcalinización intracelular del embrión es incompatible con la vida. El embrión tiene un mecanismo por el cual se intercambia bicarbonato (alcalino) intracelular por cloruro (neutro) extracelular. Ahora bien, para que este mecanismo pueda mantenerse en el tiempo, el cloruro que entró a las células debe ser eliminado de ellas, lo que implica un trabajo químico, o sea un mayor consumo de energía que debe mantenerse durante varios días, debido a la acción prolongada del LNG. Se sabe muy bien también que un pH alcalino detiene el desarrollo de los embriones humanos y aumenta la fragmentación de sus células13.
La magnitud de éstos cambios es tal que no puede concebirse que el embrión humano, femenino o masculino, antes de su implantación, pueda sobrevivir en condiciones tan adversas y prolongadas (por lo menos 3 días de duración), y es lamentable y forzoso concluir que el LNG, además de los cambios que induce en el endometrio, lleva a la muerte del embrión antes que pueda ocurrir la implantación.