El Papa
en la sesión inauguralAPARECIDA, 13 May. 07 / 03:37 pm (ACI).-
Durante la inauguración de la V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, el Papa Benedicto XVI hizo un llamado a centrar la
vida de la Iglesia en la Fe en Jesucristo y sus consecuencias, y no
en las ideologías o proyectos terrenos.
En el que
podría ser el discurso más extenso de su pontificado,
el Santo Padre pasó revista a los principales desafíos,
así como las prioridades pastorales que estudiarán los
obispos de América Latina y el Caribe en la asamblea histórica
que se lleva a cabo en Aparecida, Brasil; y que concluirá el
31 de mayo con un documento pastoral.
El Santo
Padre enfatizó en su extensa conferencia, en la que hizo una
pausa para oír el canto del himno pontificio, que "el
encuentro con Cristo en la Eucaristía suscita el compromiso
de la evangelización y el impulso a la solidaridad; despierta
en el cristiano el fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimoniarlo
en la sociedad para que sea más justa y humana".
En contraste,
el Pontífice advirtió que "tanto el
capitalismo como el marxismo prometieron encontrar el camino para
la creación de estructuras justas y afirmaron que éstas,
una vez establecidas, funcionarían por sí mismas; afirmaron
que no sólo no habrían tenido necesidad de una precedente
moralidad individual, sino que ellas fomentarían la moralidad
común".
"Y
esta promesa ideológica –agregó– se ha demostrado
que es falsa. Los hechos lo ponen de manifiesto".
Benedicto
XVI enfatizó además que "el trabajo
político no es competencia inmediata de la Iglesia",
y que "la Iglesia es abogada de la justicia y de los pobres,
precisamente al no identificarse con los políticos ni con los
intereses de partido".
Luego de
plantear las prioridades pastorales –la formación en
la fe, la familia, el sacerdocio, la vida consagrada, las vocaciones,
la pastoral juvenil– el Pontífice concluyó implorando
"de modo especial a Nuestra Señora – bajo la advocación
de Guadalupe, Patrona de América, y de Aparecida, Patrona de
Brasil– que os acompañe en vuestra hermosa y exigente
labor pastoral. A ella confío el Pueblo de Dios en esta etapa
del tercer Milenio cristiano. A ella le pido también que guíe
los trabajos y reflexiones de esta Conferencia General, y que bendiga
con abundantes dones a los queridos pueblos de este Continente".